23.3.09

Shhhhh... no se lo digas a nadie

*
Ven, acércate. ¿Quieres que te cuente un secreto? Sólo tú puedes conocerlo, sé que puedes comprenderme. A menudo –no se lo digas a nadie-, siento deseos muy fuertes. Llego a desear algo con tanta y tan grande intensidad que sólo con desearlo consigo satisfacer mi pequeño anhelo. Y cuando mayor es la fuerza que me impulsa a creer en ese deseo, cualitativamente mejor es el resultado. Sí, te lo diré. A veces, antes de dormirme, susurro su nombre bajo las sábanas, repetidamente, hasta sentirlo cerca, hasta que pronto logro tenerlo cerca. O soy capaz de suplicar infinitas veces ese afán que me inquieta y me exaspera “por favor, por favor, por favor”, sabiendo que cuánto más lo ruego, más posibilidades tengo. Y así es. Casi siempre, así es. Otras veces, escribo mi deseo en un viejo cuaderno, de forma incansable, una y otra vez, rellenando sus páginas de mis suspiros. Nunca he llegado a terminar ningún cuaderno… siempre consigo antes mis resultados. Y no es tarea difícil. Basta con desear, sentir y vivir.
*
Luego están las excepciones, pero… ¿qué más dan, ahora?
*
...
*

0 petits secrets: